El fin de la muerte

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Esta no-reseña puede incluir spoilers para El bosque oscuro de Liu Cixin. Si no has leido esa novela, sugiero revisar este post después de hacerlo.

En escritos anteriores he dado mis impresiones de las dos primeras novelas de Liu Cixin en su trilogía de los tres cuerpos. Esta semana terminé el último libro de la serie y considero que mi opinión del segundo libro también puede aplicarse al último: ocurren demasiadas cosas. Esto no significa que no haya disfrutado de la novela o que no sea buena. De hecho, logró capturar mi atención al igual que los libros anteriores y la forma de narrar de Liu Cixin (aunque tal vez sea más correcto hablar de la forma de traducir de Ken Liu) me mantuvo inmerso en la historia de inicio a fin.

No obstante, sí hay algo qué criticar de la novela y se trata de los personajes. En los libros anteriores buena parte de los personajes eran partícipes de lo que ocurría a su alrededor. A pesar de enfrentarse a circunstancias casi imposibles de resolver, estaban dispuestos a hacerlo y se enfrentaban a su destino.

En este caso, nuestra protagonista, Cheng Xin, parece estar en la novela sólo para servir como espectador. Entiendo el objetivo de incluir un personaje tan pasivo en la historia, sobre todo porque es una forma muy directa de comunicar que la humanidad realmente no entiende cómo funciona el universo y continúa tomando una mala decisión tras otra. Uno de mis sitios favoritos, TVTropes, dice que incluir a tal personaje también sirve para mostrar que la humanidad tiene demasiados escrúpulos, lo cual es confirmado por los habitantes de Trisolaris y por los humanos galácticos (una población humana que abandonó al sisetma solar en búsqueda de un mejor vecindario). No obstante, creo que el mensaje de Liu Cixin es aún más profundo pues tal exceso de escrúpulos en realidad proviene de la arrogancia. La misma novela comunica esto en varias ocasiones:

Weakness and ignorance are not barriers to survival, but arrogance is.

[La debilidad y la ignorancia no son límites a la supervivencia, la arrogancia sí]

Esta idea del carácter autodestructivo de la arrogancia había sido utilizada en los otros libros de la trilogía. Tal vez el mejor ejemplo de esto sea el encuentro entre la humanidad y las primeras naves enviadas por Trisolaris, con el resultado de la destrucción de casi todas las naves terrestres. Sin embargo, los humanos no son los únicos en mostrar arrogancia pues Trisolaris también lo hizo durante el primer libro con la terrible consecuencia de la destrucción de su propio sistema solar durante el tercel libro. Finalmente, la novela parece mostrar que la arrogancia es común a todas las especies desarrolladas del universo, en particular si consideramos su uso indiscriminado de armamento dimensional (armas que reducen el número de dimensiones en regiones crecientes del universo) y armas que cambian las leyes de la física, las cuales obviamente modifican y destruyen al universo más allá de cualquier arreglo.

Aún así, creo que la serie también incluye evidencia suficiente para argumentar que la arrogancia no es el factor dominante y que el universo podrá “renacer”. Hacia el final de la novela, que coincide con el final del universo y de la vida en él, todas las especies que quedan con vida tienen la oportunidad de sacrificarse de manera que el universo pase por un Big Crunch, seguido por un Big Bang y la existencia de un nuevo universo. Aunque la novela no describe si eso sucede o no, la decisión se reduce a extinción de una forma u otra, tal vez con la posibilidad de enviar un mensaje o algún objeto al universo siguiente. Dadas esas circunstancias, la única manera de garantizar que alguna clase de legado sobreviva es mediante el sacrificio de cada especie sin que haya cabida a la arrogancia. Quién sabe, tal vez en el futuro se publique algo que muestre lo equivocado que estoy.

Nos leemos la próxima semana.

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